“A José Ignacio le detectaron la enfermedad a mitad del año 1992, y a finales de 1993, al no mejorar con el tratamiento prescrito, fue sometido a diálisis. Le pusieron en lista para trasplantarle el riñón enfermo. En marzo de 1994 le hicieron el trasplante. Después de la operación empezó a encontrarse mal. El riñón trasplantado no le funcionaba. Los médicos dijeron que se le estaba infectando, y hubo de ser extirpado, para volver al tratamiento de diálisis. Su salud no mejoró. La diálisis no acababa de limpiar bien su sangre. Unas veces le salían manchas por todo el cuerpo, otras veces unas ampollas en los pies que le impedían caminar. En ocasiones su vista perdía nitidez, lo veía todo borroso, y esto le impedía conducir. Los médicos decían que estas anomalías eran debidas a la cantidad elevada de urea. Se le aplicaron tratamientos médicos con el fin de aliviarlo; pero los problemas de salud se multiplicaban. Toda su persona se deterioraba; hasta estaba desconocido, con el rostro desfigurado, siempre cansado; sin ganas de hablar…

En noviembre de 1995, un domingo fuimos al Monasterio de las Madres Carmelitas Descalzas, en Elche, a visitar a una Hermana. Por el camino, le comenté a Ángeles si sería un atrevimiento decirle que pidieran por una intención mía. Expliqué el caso a la Hermana, y le dije si podían pedir el que lo antes posible José Ignacio fuera sometido a un nuevo trasplante. Se me entregó una reliquia de la Madre Mª Isabel y la Hermana me dijo que José Ignacio la llevara siempre encima.

Esta visita al Monasterio aconteció domingo. El miércoles siguiente fui a Valencia, a casa de José Ignacio. Llegué tarde, y él no se encontraba muy bien, por lo que ese día no le dije nada. Al día siguiente, jueves, le entregué la reliquia, le pedí que tuviera fe y que la llevara siempre encima. Ese mismo día, jueves, a las nueve de la noche, le llamaron del Hospital “La Fe”, de Valencia, para que al día siguiente, viernes, a las ocho de la mañana, le sometieran a un nuevo trasplante.

Le operaron ese viernes y no tuvo ya ninguna molestia después de la operación. El riñón trasplantado empezó a funcionarle en seguida. Se le veía mejorar día a día. Se normalizó su aspecto y gracias a Dios hasta ahora continúa maravillosamente.

Siempre he considerado que fue un hecho milagroso estar tanto tiempo desesperado esperando la llamada y llamarle precisamente unas horas después de darle la reliquia.

Desde entonces le tengo mucha fe a la Madre Isabel y muchas veces le pido ayuda”.

Marita Linares Sirvent. Alcoy.
Año 2007

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“Estimada Madre Superiora:

Le escribo esta carta porque me gustaría compartir con Vd. lo que, estoy segura, ha sido la gracia hacia mí de una de las Hermanas de su Comunidad, la Madre María Isabel del Amor Misericordioso.

Verá mi vida no ha sido ni está siendo un camino de rosas, no es nada fácil debido a mi situación personal. Con ello no pretendo desmerecer al resto del mundo, pero digamos que la mía en particular es una constante carrera de obstáculos que me veo obligada a afrontar con la fortaleza de un ganador, aunque no siempre me sienta como tal. Creo que Vd. entiende perfectamente lo que pretendo transmitirle.

Pues bien, hace no mucho tiempo, mi obligada fortaleza se vino abajo, me sentía muy triste y sobre todo decepcionada de mí misma y del resto del mundo.

Por mi situación personal me veo obligada a tener que estar demostrando constantemente que, a pesar de mi discapacidad, soy una persona capaz de hacer las mismas cosas que el resto de la gente, aunque sí es cierto que con un enorme esfuerzo, no sólo mío sino también de la gente que me rodea.

Como le decía no hace mucho sufrí otro obstáculo, pero esta vez doble. Por un lado, mi padre, uno de los pilares de mi vida, cayó enfermo; y por otro lado, el trabajo que venía desempeñando en los últimos tiempos, Becaria de la Consellería de Bienestar Social en Alicante, me fue arrebatado injustamente.

Como Vd. bien sabe, una de las monjitas es familiar mía y una de las veces que fui a visitarla me notó muy triste y callada, por lo que yo le conté porqué me sentía así, y ella me aconsejó que me encomendara a la Madre, que ella me ayudaría. Efectivamente lo hice. Comencé a rezarle cada noche y en muchos momentos del día, porque estaba asustada por mi padre. Le pedía que ayudara a mi padre, que yo no podía vivir si él no estaba con nosotros. También le pedía que me ayudara a encontrar una oportunidad en el trabajo, porque habían sido muy injustos conmigo. Como me parecía ‘abusar’ demasiado de la Madre, le decía que si sólo me podía conceder una gracia, por favor, la salud de mi padre, que lo del trabajo era importante, pero mi padre lo era más.

Pasaron los meses, y gracias a Dios y a la Madre, yo lo sé, mi padre se recuperó y, por el momento, está genial. Yo sigo rezando cada noche, por si acaso. Pero además me devolvieron el trabajo con la beca. Trabajé cuatro meses en una Residencia de Ancianos en Alicante. Fue un trabajo que me gustó y me enseñó muchas cosas y lo mejor, lo que yo nunca antes me hubiera podido ni imaginar, me ofrecieron, tras una entrevista, mi primera oportunidad laboral real, fuera de la beca, relacionada con mi profesión.

Actualmente, soy parte del equipo docente de un centro de estudios que trabaja para la Universidad de Alicante dando clases de composición y escritura creativa a un grupo de estudiantes americanos.

Por este motivo y también por hacer partícipe a su comunidad de mi felicidad y como señal de profundo agradecimiento hacia la Madre, me he sentido en la obligación y en la necesidad de escribirle, Madre, esta carta.

Con mi mayor gratitud, me despido de Vd. hasta pronto”.

P.D. Ruego que publiquen únicamente mis iniciales, si mi experiencia ha de ser publicada en algún lugar. Muchas gracias.

B.R.R.
Año 2007

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GRACIA CONCEDIDA A LA COMUNIDAD DE TALCA, EN PERÚ

“Por el número de Hermanas en la Comunidad, era necesaria otra fundación. Esto dividía a la Comunidad, por no participar todas de la misma idea. Cuando ellas leyeron a M. Isabel cambiaron las cosas. Entonces Dios vino en su ayuda. El Obispo Auxiliar de Talca fue nombrado para una Diócesis de la Capital de Chile. Y se las llevó a fundar a su Diócesis. Así que el gozo de ellas fue completo”.

Sor Josefa García, Sierva de Jesús.
Año 2007

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“Quiero dar gracias a Dios porque gracias a la intercesión de la Sierva de Dios, Madre María Isabel del Amor Misericordioso, mis dos nietos están recibiendo las catequesis para la Primera Comunión. Había una fuerte oposición e inconveniente que impedía a los niños acudir a la catequesis. Supliqué a la Sierva de Dios y obtuve la gracia de que todo se solucionara favorablemente para que mis nietos pudieran recibir la adecuada formación para hacer la Primera Comunión”.

C.A. (Alicante).
Año 2007

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“¡Hola! Soy Carmen García Alonso y devota de la Madre María Isabel del Amor Misericordioso. Gracias a su intercesión he obtenido varios favores. Estoy muy agradecida. Un cordial saludo y muchas gracias”.

Carmen.
Año 2007

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“Me pregunta el precio por este trabajo a favor -diseño de unas estampas- de la propagación de la devoción de nuestra querida M. Mª Isabel. Lo hemos hecho con ilusión de ayudarlas como algo también nuestro. Hoy más que nunca hacen falta modelos de santidad en los que el mundo encuentre el norte que ha perdido y viendo estas buenas obras de Dios glorifiquen a nuestro Padre del Cielo. Si logramos esto, está más que pagado”.

Madre Mª Lourdes del Corazón de Jesús, O.C.D. Cerro de los Ángeles.
Abril de 2007

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“… estamos encantadas con el envío que hemos recibido de M. Mª Isabel, ya le hemos confiado una ‘gracia’, si la concede se la comunicaremos. El Carmelo de Kfarmasshoun muy felices de conocer a M. Mª Isabel. Madre, si la vida que ha empezado en el Boletín pudiera venir también en francés sería estupendo”.

Madre Teresa de Jesús, O.C.D. Harissa.
13 de mayo de 2007

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“¡Qué almita tan enamorada del Señor! Les felicito Madre por tener en la Comunidad almitas tan entregadas y que vivan de lleno lo establecido por nuestras Leyes según Ntra. Sta. Madre”.

Madre Teresa del Niño Jesús, O.C.D. Lérida.
20 de mayo de 2007

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“Hemos recibido el libro de la Madre Isabel, pensamientos preciosos de un alma grande. Se lo agradecemos muchísimo y damos gracias al Señor por tener almas tan grandes en el Carmelo. Estas almas dejan huellas y nos empujan a seguir a Cristo con generosidad”.

Hna. Mª Mercedes, O.C.D. Alba de Tormes.
3 de junio de 2007

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“… este asunto del terreno lo encomendaré de una manera especial a nuestras queridas Madres que ya gozan en el Cielo de la presencia de Dios: M. Isabel del Amor Misericordioso, M. Mª Elena de Cristo…”.

Hna. Rosa de Sta. María, O.C.D. Cobán, Guatemala.
3 de junio de 2007

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“Tengo que agradecerle los boletines y el libro de pensamientos de la M. Mª Isabel que, sin duda, nos harán mucho bien. Estas almas enamoradas del Señor conocen muy bien su Corazón y nos animan a entregarnos sin reservas a Él”.

Madre Mª Reyes del C. de Jesús, O.C.D. La Aldehuela.
19 de junio de 2007

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“¡Qué centenario más hermoso estamos viviendo y VV.RR. suponemos que más todavía! De mi parte les aseguro que siento su amistad, su compañía, su intercesión con interés vivo por mí… me estimula mucho a practicar todos sus consejos y ejemplos ¡qué grande era! Qué gigante en santidad, aunque su camino fuera la sencillez, la humildad, lo pequeño. Pero cómo ha engrandecido lo pequeño que ella vivió con la grandeza del amor… Cualquier persona que tuvo ocasión de conocerla, como los testimonios que publican en el Boletín, pudieron ver y palpar su gran santidad, y eso que ella siempre procuró ocultarse”.

Hna. Rosa María del Sagrado Corazón, O.C.D. Cuenca.
24 de junio de 2007

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“Agradecerle de corazón el interesante librito… Que ella, que fue siempre tan fiel, nos ayude a todas a ser las carmelitas que el Señor desea y la Iglesia espera”.

Madre Ana de Jesús, O.C.D. Vic.
10 de julio de 2007

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“… no me extraña que pongáis vuestro celo y entusiasmo en divulgar una espiritualidad tan del Carmelo y que además puede hacer un gran bien a muchas personas buenas y deseosas de crecer en el amor, sea cual sea su camino en esta vida. Os deseamos en este Año centenario que la S.D. sea generosa y siembre gracias abundantes, especialmente oportunas en un mundo verdaderamente necesitado. El amor de Mª Isabel hecho vida ejemplar puede ser un estímulo y es lo que verdaderamente tenemos que desear y pedir”.

Madre Mª Victoria de la Stma. Trinidad, O.C.D. San Sebastián.
11 de julio de 2007

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“Hemos recibido el folleto de M. Isabel, nos ha gustado mucho. Yo tuve la suerte de conocerla y la verdad es que se la veía una santica”.

Carmelitas Descalzas. Valdelentisco.
15 de julio de 2007

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“… lo felices que nos sentimos por la santidad de la querida M. Mª Isabel… Pedimos al Señor que avance la causa de la M. Mª Isabel; aquí nos encomendamos a ella en todas nuestras necesidades”.

Carmelitas Descalzas. Callao, Perú.
5 de diciembre de 2007

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“Seguimos con interés todo el proceso de sus santos [del Carmelo], particularmente de M. Mª Isabel del A.M. y nos encomendamos a ella para que nos ayude en el camino de la total entrega, para que el Señor pueda realizar la santificación de nuestra alma como lo ha realizado en ella”.

Madre Natividad de Jesús, O.C.D. Talavera de la Reina.
Navidad de 2007

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