Testimonios

TESTIMONIOS SOBRE LA SIERVA DE DIOS, MADRE Mª ISABEL DEL AMOR MISERICORDIOSO

“Pude apreciar muchas virtudes que la Madre practicaba, y que el Señor había puesto en ella. Su grande humildad y sencillez; su austeridad y amor a la pobreza admiraban; en alguna ocasión, al quererle aliviar alguna de sus necesidades que por razón de su precaria salud me parecían necesarias, nunca quiso aceptar nada que fuera en contra de la Regla; me decía: ¿Qué le voy a ofrecer al Señor, si no son estas pequeñas privaciones?” M. Natividad Nebreda, Sierva de Jesús, Roma, 11 de febrero de 2005.

“Grande fue mi alegría al recibir la apertura de la Causa de mi queridísima y recordada Madre Isabel. Era de esperar, como para todos cuantos la conocimos, ya que su cara y sus obras en vida vislumbraban su santidad”. Sor Remedios Calzada Nieva, Sierva de Jesús, El Bibio (Gijón), 5 de julio de 2006.

“Es tanta la devoción que infundió en mi alma, que no dudo en divulgar sus preciosas virtudes y hermosa vida, en esta tierra en que tanto amamos a Ntra. Madre del Carmen y su santo escapulario”. Sara Jesusa Garido, Boiro, 13 de julio de 2006.

“La Madre: una Santa. Una hoguera de amor a Dios y a sus criaturas. Llena de gracia, llena de luz, llena de paz, llena de ternura. Dios en ella presente”. Sor Vicenta Quilis, Obrera de la Cruz, Moncada.

“Me da mucha alegría poder escribir después de haber leído el libro de la Madre, y haberme hechizado (por decirlo de alguna manera) su vida. […] Desde luego, tiene algo en la cara que impacta. Siempre digo que la cara es el reflejo de las almas. Lo noto en Madre María Isabel”. Yannick Delgado Farias, Madrid, 19 de julio de 2006.

“En mi corto trato con ella pude apreciar el don de discernimiento fabuloso que tenía. Me estoy encomendando a ella”. Rvdo. Sr. D. Luis Sánchez Arroyo, Acebo, 22 de agosto de 2006.

“Queremos mucho a M. Isabelita. Conocerla nos hace bien. En este Palomarcito, al igual que VV.RR. todas rebosan de alegría y gratitud al Señor por lo de nuestra querida M. Mª Isabel… Bendito sea el Señor, que enaltece a sus pequeños… sea el Señor glorificado por ella. Deseamos que Dios mediante llegue pronto a la canonización para gloria de Dios y bien de la Sta. Madre Iglesia para modelo e intercesora de los que aún peregrinamos por este valle”. MM. Carmelitas Descalzas, Callao (Lima), 22 de noviembre de 2006.

El primer encuentro con la Madre fue en una visita a Orito, a la Cueva de San Pascual. Tuvimos un tiempo libre y cierta persona del grupo propuso una visita a las Monjas Carmelitas, pues le había hablado D. Diego Hernández de esta Comunidad. Fue como casi un acto de cortesía. ¡Claro, que no sabíamos lo que esta visita iba a suponer en nuestra vida! Sólo diré que en la mía fue providencial y decisiva. Desde el primer momento sentí una fuerte atracción hacia aquello que ella irradiaba y que salía a borbotones por sus ojillos luminosos y su clara y limpia sonrisa. No recuerdo la conversación que tuvimos, pero sí que nos fuimos con gozo y paz. Lo que sí recuerdo perfectamente es que en los días, incluso semanas siguientes, su mirada, “aquello” que yo percibí en ella me seguía, sin yo buscarlo o procurarlo, estaba allí conmigo y me resultaba algo extraño, pero gozoso. Y era como algo muy valioso que Dios a través de ella ponía en mi vida, en mi corazón. Han pasado más de treinta años y cada día valoro más esta gracia de conocer, y más aún ser conocida y amada de esta verdadera Madre, Su mirada me sigue y su sonrisa me anima. La siento cercana en el gozo, y en las grandes dificultades me empuja a seguir adelante confiando y esperando siempre en el Señor. Me transmite su fe y confianza en Dios como dos fuertes pilares capaces de resistir en las tormentas. Intentar no desanimarnos nunca, pues como ella me decía: cuando más cansados, es que estamos más cerca de la fuente, un esfuerzo más (…) y nos saciará y refrescará esa Agua Viva. Para mí fue una gran Madre en el pleno sentido de la palabra (no sólo en el espiritual), incluso en la parte humana y natural. Ella sabía amar al hombre en su totalidad, y se preocupaba con delicadeza del bienestar de sus hijas, pero sin descuidar la parte más importante. Nos llevaba siempre al trato con el Señor y a la santidad en la vida ordinaria, hasta lo más pequeño y cotidiano debía ser impregnado del espíritu evangélico, del espíritu del Señor. Sus palabras calaban en el corazón. Eran palabras de vida, de gracia. Era esa pobre de Yavé que repartía grandes riquezas, todo lo esperaba de Dios, y confiaba en esa chispa de bondad que hay en cada hombre. Tenía un corazón en el que cabíamos todos, y era toda de Dios. Vivía en la verdad, es decir, según Sta. Teresa, en la humildad. A mi parecer había profundizado hasta sus raíces y se manifestaba por la manera que lo vivía, que en muchas ocasiones era tan sutil y delicada que casi ni te dabas cuenta. Quería pasar sin notoriedad ni protagonismo. De esto fui testigo en varias ocasiones, pero es que además en las almas adornadas de esta virtud de la santa humildad, el Señor les da como un toque o perfume especial y que ella poseía y derramaba a su alrededor con gran generosidad y llegado el momento nos pedía y exigía. Conocía el corazón humano y lo fácil que resulta nuestras salidas de amor propio y decía que el alimento de la humildad eran las humillaciones ofrecidas o sufridas por amor, y nos ayudaban a valorar más esta virtud que tanto agrada a Dios, y el mejor y perfecto ejemplo lo tenemos en nuestra Madre del Cielo, a la cual debemos amar e imitar. Recuerdo un ejemplo que me puso: cuando Jesús iba montado en el borriquillo, los vivas y aplausos que recibió y cómo la gente ponía los mantos a sus pies para que Él pasara por encima, y la gran torpeza que hubiera cometido el borriquillo si por un momento hubiese podido pensar que todo aquello era por y para él. La caridad la vivía haciendo honor a su nombre religioso del “Amor Misericordioso”. La derramaba con generosidad, alegría y sencillez, que sólo es posible en alguien que está en continua e íntima unión o comunión con Dios. Era como esa fuentecilla de Amor de aguas límpidas y frescas que fluyen y por donde pasan son un remanso de paz y bienestar para todos los corazones, Junto a ella, las almas generosas crecían en las virtudes y los tibios o indiferentes notaban “algo especial”, el buen olor del Evangelio (el perfume de Jesús pasando muy cercano) y ese perfume ha quedado grabado en mi espíritu y corazón para siempre. Su ternura sigue presente en mi vida, a ella me agarro en las situaciones difíciles (que a Dios gracias nunca me faltaron), que hacen que uno se tambalee, y con ellas la fe queda como un sinsentido, entonces me envuelve con fuerza su cántico preferido: “Aunque la higuera no echa yemas y las viñas no tienen fruto… yo exultaré con el Señor, me gloriaré en Dios, mi Salvador”. Habacuc. Y su consejo (para mí profético), que María, Nuestra Madre, era una mano firme y segura en mi caminar y sólo Ella me conducía, que siempre debía confiar en su protección y ayuda, en definitiva, en su amor maternal. La Madre Isabel es para mí la caricia de un Dios cercano, aunque habita en una luz inaccesible, tierno y amante, aunque Justo, que camina conmigo y está escondido, pero se siente su Presencia y se revela como y cuando quiere, pero siempre estoy, estamos en su corazón de Padre. Sus consejos eran verdaderos tesoros de sabiduría divina. En ella el Espíritu Santo soplaba con fuerza: poner amor donde no encuentras, amar a “fondo perdido”; pero que en Dios es de mucha valía y auténtico. Hacer como las abejas que saben sacar y transforman todo en miel, que endulce nuestra vida cristiana de amor a Dios y al prójimo y también llena nuestro corazón de paz y gozo en el Señor. La Madre era esa pobre de Yavé que todo lo esperaba y confiaba a Él, por lo que recibió y repartió tantas riquezas y bienes a su alrededor, y me refiero a esos bienes a los que se refería Jesús cuando decía: “Dad gratis lo que recibís gratis”, y así supo hacerlo ella, que amaba y vivía en la Verdad, sin artificios, sin doblez, como algo natural en la vida del creyente cristiano. En alguna ocasión, me refirió el elogio que Jesús hizo de Natanael: “He ahí un israelita, en quien no hay engaño ni doblez”. Todo lo que me enseñaba me hacía mucho bien y, si es verdad que las lecturas espirituales nos ayudan, tanto o más lo hacen las almas que, como Madre Isabel, son palabra viva (que vemos y tocamos), que nos hacen comprender que la santidad, vivir lo que Jesús nos dice, es posible, en cada circunstancia de la vida y contando con todas las miserias y calamidades del ser humano. Recibí de ella algunas recomendaciones, como “puntos de apoyo” que ayudan y surgen casi sin buscarlos: “La tristeza es un hálito del infierno”. “Se puede sufrir, pero sin dejarnos arrastrar y hundirnos en la tristeza”. “No dejar que el desaliento y el cansancio nos detengan en el camino, quizás en esos momentos sin saberlo es cuando más cerca estamos de la fuente de Agua Viva que Él nos promete, y bien merece la pena continuar, como bien decía el Apóstol: ‘Sé de quien me he fiado’ y la esperanza (en Él) no defrauda”. “Siempre podemos un poquito más”. “Ser como esponjas empapadas del Amor de Dios, para que todos los que pasan o están a nuestro lado se mojen y participen de Él”. “Trabajar y esforzarnos como si todo dependiera de mí, pero sabiendo que en realidad todo me viene de Él, de su bondad, de su divina Providencia. Esto ayuda y da paz”. “Cada día es algo distinto, nuevo, como una pequeña creación que Dios nos regala. Vivirlo con ilusión, con entrega a Él y al prójimo, con alegría”. Era una persona de extrema sencillez y esto no sólo en las formas o maneras del exterior. A mi parecer esto formaba parte de su propio ser. Vivía a la luz de Dios. Tenía esa caridad que tan bellamente nos describe San Pablo en su carta a los Corintios. Un gran deseo de que los cristianos viviéramos el auténtico amor fraterno, el mandamiento de Jesús “amaos los unos a los otros” (…) (y lo procuraba con todas sus fuerzas). Era profundamente humana y cercana, era universal, de todos y para todos. Imposible resumir en palabras lo que Madre Mª Isabel representó en mi vida. Fue un encuentro parecido al que nos relata San Juan con Jesús (salvando las distancias), no por la hora o el lugar, sino porque me marcó para siempre y así perdura en mi corazón y en mi vida. A través de ella encontré el Evangelio de Jesús hecho vida, algo que en muchos años buscaba y añoraba. Y se me manifestó la entrañable misericordia para con los pobres, los pequeños, los que somos pecadores. El bellísimo canto de María a su prima Isabel me llegó vivo y palpitante a través de Madre Isabel. Madre Mª Isabel es uno de los mejores regalos de Dios en mi camino por este mundo, la presiento muy cerca para corregirme o animarme. Es la Madre dulce y fuerte que, junto a María, me protege y guía, y con los Tres y María me espera en el umbral de la Casa del Padre. Cecilia Vázquez, Petrer (Alicante).

“Hoy es 26 de octubre, apenas faltan cuatro días para el 22 aniversario del dies natalis de la sierva de Dios, Madre Mª Isabel del Amor Misericordioso, nuestra Madre. Quizás fuese este día u otro más cercano al momento de su tránsito al cielo cuando ella pronunció esta frase. Sus hijas y sus hijos, pequeños y torpes, no acertábamos a alejarnos de su lado. Había un ambiente de cielo. Los cánticos de sus hijas eran anunciadores de la patria celestial. Servidor estaba presente, como sacerdote, pero no acertaba a balbucir las palabras de la recomendación del alma. Ella nos sonreía a todos. Aceptó la petición de una Fotografía con todos. Y, a continuación, rechazó la propuesta diciendo que parecía una vanidad. Mientras se cantaba: “al cielo sí, un día a verla iré”, todos a nuestro modo, le anunciábamos su partida al cielo. Por fin, me atreví a decírselo claramente: Madre, se va al cielo. ¿Qué es el cielo para Vd? Sin pensarlo mucho dijo: “el centro del amor, donde siempre se ama”.Y es verdad. La actividad del cielo, dice San Agustín, es “ver y amar”. Por eso “desaparecerá la fe y la esperanza” dice San Pablo. Sólo quedará el amor. A veces, el recuerdo de mis torpezas y naderías, en las que me paro, me suponen desasosiego. Pienso en lo mal que he cumplido algunos encargos que ella me hizo para esta vida. Yo también le hice para la otra. Y creo merecer algún tirón de orejas. Y me inquieto. Pero pienso que en el otro lado no hay más que amor. Ella me ve desde el centro del amor, donde todo es puro y reina el perdón. Su apellido religioso “Amor Misericordioso”, ha llegado a su plenitud. Y me da paz. La flor pregunta al fruto: ¿dónde estás? Y él contesta: dentro de ti. El cielo no está lejos. Hay que buscar dentro. No se ve. Pero está. Gracias, Madre.” Rvdo. Sr. D. José Ruiz Costa

“Veo con gozo que va adelante la causa de la M. Mª Isabel. Deseo mucho que llegue a los altares y lo pido al Señor. Conservo de ella un recuerdo imborrable. Habitualmente, en mis encuentros con ella en Orito, me parecía tan atenta, delicada, servicial, en una atmósfera sobrehumana, celestial. Destacaba en ella un tono de delicadeza, de amor. Cultivaba la caridad como la niña de sus ojos. Promovía la caridad: el amor de Dios por encima de todo, en una entrega sincera, sin pequeñas escapatorias, cuidadosa de la comunidad, cuya unión y amor cuidaba incansablemente. Resplandecía en ella una caridad para con todos, que parecía irradiar su persona. Comprendo que a la pregunta del sacerdote respondiera: “El cielo es el centro del amor”, que significaba la realidad suprema de la familia y de la civilización del amor, el foco central del que todo amor y caridad desciende, la infinita suavidad del ser sin egoísmo y del vivir encendido en el amor, envuelto en el amor y amando sin límites desde la entrega al Amor. Parecido a lo que proclamaba San Agustín: “Veremos y amaremos, amaremos y alabaremos, y esto será en el fin, sin fin”.Si el Carmelo era para M. Mª Isabel un cielo en la tierra en cuanto puede serlo por el amor, allí es el cielo en el cielo: el amor en su fuente y en su cumbre: “el centro del amor”. Este ambiente de cielo pude vivir con ella en nuestra conversación en su última enfermedad. Estaba dando ejercicios a Seminaristas de Alicante cuando me llegó la noticia de su gravedad. Sentí y mostré deseos de poderla visitar. Me indicaron que estaba aletargada y que no conectaba con el exterior. No obstante yo deseaba mucho verla y tenía una viva confianza de si yo fuera, podría conversar con ella. Lo encomendé al Corazón de Jesús. Uno de los ejercitantes me llevó allá en su coche. Entré en clausura y la encontré despejada. Pudimos tener una conversación serena, luminosa. Refiriéndose a un Niño Jesús, que tenía cerca, me decía que le ayudaba mucho y era su modelo para dejarse hacer todo con sencillez: que le tenían que hacer todo: vestirla, moverla, limpiarla, pero que quería hacerlo dejándose del todo, como niña pequeña, según el modelo de Jesús Niño. Fue para mí una gracia aquel encuentro con un alma tan privilegiada de Dios.” P. Luis María Mendizábal. S.I.

“EL CIELO ES EL CENTRO DEL AMOR” Porque en el Cielo habita el Amor. Dios es Amor (1ª Jn, 4, 8-16): el Padre se entrega al Hijo y el Hijo al Padre en el Espíritu Santo. Dios es Amor eterno sin principio ni fin. Misterio de eterna entrega, “eterna unidad y eterna trinidad”. La Madre Mª Isabel vive sumergida en el misterio de Dios, Uno y Trino, como inmersa anticipadamente en el Cielo donde habita el Amor porque habita Dios. La única ocupación de la Madre es el Amor y ansía el Cielo donde se alcanza su plenitud. Ella vive abierta al Amor dejándose amar por Dios todo lo que quiere amarle; entregada al Amor, no negándole nada en ofrenda victimal; testigo del Amor con un trato maternal, lleno de caridad exquisita con sus hijas y con cuantos se acercaban a Ella. La Madre Mª Isabel respiraba a Dios. La recuerdo hablando -como transformada- del misterio de la inhabitación trinitaria: Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo en ella; y ella, en Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Diría que su obsesión era vivir adorando el misterio de la Stma. Trinidad, que toda su vida fuese: “Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo”. Palpaba el misterio de Dios: vivir recogida para que la Stma. Trinidad operase libremente en su alma y para que su vida fuese “gloria y alabanza de la Stma. Trinidad”. Creaba este ambiente en cuantos tuvimos la gracia de acercarnos a ella. Se comprende, aunque faltan palabras para tratar de explicar sus ansias de Cielo como centro del amor intratrinitario que permanece para siempre… “EL CIELO ES EL LUGAR DONDE SIEMPRE SE AMA”. El Cielo es el lugar donde siempre se ama con amor eternamente actual. No ha lugar la fe porque se ve, ya no se cree. No ha lugar la esperanza porque se alcanza la meta absoluta. En el Cielo sólo se ama. El Cielo es eterno. No hay tiempo. Es un eterno presente de indicativo: se ama eternamente. La Madre Mª Isabel anhelaba el Cielo porque quería amar continuamente. Esto no le era posible en este mundo por la debilidad de la naturaleza humana, por la fe que le impedía ver “cara a cara” el misterio de Dios y por la esperanza que la hacía tender hacia el Dios, todavía no poseído definitivamente, pero que anhelaba con todas sus fuerzas. Podemos afirmar que la Madre Mª Isabel vivía en tensión “-tensión de santidad”- por alcanzar la plenitud del Amor, sólo el Amor. Sufría porque deseaba amar siempre, en todo momento, de día y de noche, y esto no era posible en este mundo. Pienso que Dios le concedió una fe transparente que le hacía vislumbrar la sombra de Dios. Igualmente, una esperanza que le inundaba de felicidad interior, a pesar de los dolores físicos, porque sentía cercana la visión de Dios. Por lo tanto, su amor era lo más continuo y cercano posible a la visión beatífica. Es una gracia mística que Dios puede conceder y que no dudo concedió a la Madre. Diría que respiraba a Dios y con Ella, sólo era posible hablar de Dios o con Dios. Por eso, deseaba el Cielo porque “es el lugar donde siempre se ama” y sólo se ama como alabanza eterna de la Stma. Trinidad. LA VIRGEN MARÍA, EL MODELO. El Carmelo es “la escuela de María”. La Virgen es la Maestra que enseña a vivir sumergido en el misterio de Dios como gloria y alabanza de la Stma. Trinidad. La Madre Mª Isabel aprende de la Virgen cómo hacer de su vida un sí sostenido para Dios, en lo vertical y en lo horizontal. La mejor manera de alabar a Dios es no negarle nada, vivir en exquisita fidelidad. P. Carlos Lledó, O.P.

Con inmensa alegría quiero comunicar a Vuestra Excelencia que este año me ha tocado la gracia de ser capellana suya. Siento muy dentro de mi corazón a Vuestra Excelencia y a toda esa querida Diócesis. Mi cariño brota un poco por la devoción que tengo a la Madre Mª Isabel del Amor Misericordioso del Carmelo de Orito. Ella es para mí una Carmelita que vivió plenamente el carisma de Ntra. Santa Madre, y al mismo tiempo sabía descubrir y adelantar, como saben hacer los santos, los deseos y caminos de que Iglesia que ha marcado Juan Pablo II para este nuevo milenio como ‘espiritualidad de comunión’. Hna. Mª José Teresa de Jesús Eucaristía a D. Rafael, nuestro Sr. Obispo.

Yo me pregunto ¿Quién era para mí Madre Isabel? Y me respondo: una santa, una santa, una santa. Es la opinión o certeza que tuve de ella desde que la conocí y que se fue confirmando a medida que la fui tratando. Fueron muchos los encuentros que me permitieron comprobar la talla espiritual y humana de la Madre. Era tal su grandeza de alma, que sin ella darse cuenta, transmitía con su semblante lleno de paz, su mirada luminosa y sus palabras tan acertadas que Dios se servía de ella para hacer visible su santidad. Personalmente cuando salía de la entrevista con ella me decía, ¿qué será el cielo y el encuentro con Jesús?, tal era la irradiación que emanaba de su persona. Madre Isabel impactaba por su amabilidad, por su constante sonrisa, por su bondad, por su sencillez “carmelitana” que derrochaba con las personas que trataba.” Rvda. Madre Natividad Nebreda, Sierva de Jesús

La conocí en el Monasterio de la Virgen de Orito, acompañando por tierrras de Alicante a D. Esteban Gobbi, promotor del Movimiento Sacerdotal Mariano, gracias a la gestión de D. Ildefonso Cases, Rector, por aquel entonces del Seminario de Orihuela. A raíz de tal encuentro, La Madre Isabel, Priora, me pidió que predicara unos ejercicios espirituales a la Comunidad. Después tuve ocasión, en varias oportunidades, de dirigirles la palabra; la última, con motivo del traslado del Monasterio a Elche, recién inaugurado. Habiéndola tratado íntimamente, ahora con motivo de la conclusión del proceso diocesano en vistas a su futura canonización, su sucesora en el cargo de Priora, me ha solicitado la presente colaboración para su Revista. Desde el primer momento de conocer a la M. Isabel me di cuenta de que me encontraba delante de una monja carmelita virtuosa y de excepcional personalidad. Al paso del tiempo comprobé y confirmé mi convicción. Fue una de aquellas almas que, por su valer, total entrega y fidelidad absoluta, el Espíritu Santo la dirigió de un modo directo, otorgándole gracias místicas elevadas que ella tenía la habilidad de esconder y sólo comunicaba sus frutos veladamente, con responsabilidad de fundadora de nuevo cuño y educadora de la espiritualidad teresiana, en los primeros tiempos de la crisis eclesial postconciliar.

Originariamente entró Carmelita en un Monasterio que creyó oportuno adaptarse a un nuevo estilo de vida. M. Isabel, en su interior, no podía conformarse a tal estilo, pero tampoco en aquellas circunstancias podía imponerse. Sufriendo en lo más profundo de su conciencia, el Espíritu Santo forjó su heroico temple, y la Providencia, a semejanza de Moisés que le señaló a Josué como sucesor, puso a su lado a la incondicional Hermana Elena. En riguroso sigilo, al paso de algunos meses, se unieron otras. Y llegado el momento oportuno, expuso al Obispo de Orihuela-Alicnate, Dr. D. Pablo Barrachina y Estevan la necesidad de abandonar su Comunidad y establecerse donde fuere, aunque con pocas religiosas. El Prelado les abrió las puertas de Santuario de Ntra. Señora de Orito. con su adjunto convento, en el que había residido San Pascual Bailón. Las fundadoras, que fueron allí sólo con lo puesto y poca cosa más, iniciaron de cero la nueva vida. Con la M. Isabel, además de Hna. Mª Elena, cabe mencionar a las Hnas. Antonia, Ana Mª y Concepción. Aquella minicomunidad formaba un núcleo compacto de religiosas con anhelo auténtico de santidad. Eran seis en principio. La fundación tuvo lugar el 24 de agosto de 1973. Pasaron los años, aumentó aquella comunidad perseverando con el mismo espíritu, según el carisma de la M. Isabel y, en la misma fecha, 22 años después, se hizo el traslado definitivo del Monasterio al campo de Elche, siendo Obispo, el Dr. D. Francisco Álvarez Martínez. Entonces la Madre fundadora había fallecido ya. La impresión que tuve al predicar el primer triduo en el recién inaugurado Monasterio fue que su Comunidad formaba una auténtica escuela de espiritualidad, con un elevado deseo de perfección, conforme al ideal propuesto por el Concilio Vaticano II, y fiel al carisma de la M. Isabel. Allí estaba el dedo de Dios. Toda causa de canonización se inicia por un riguroso proceso diocesano que recoge toda la documentación y datos exhaustivos de la persona, comprobando sus virtudes en grado heroico. Concluido se traspasa a al Santa Sede y, con su aceptación, se concede el título de venerable. A mi aire y con una finalidad simplemente informativa a los lectores, enumero un simple elenco, describiendo sus virtudes, una a una con un simbólico calificativo: Fe capaz de atravesar montañas. Esperanza de alto vuelo, con los ojos frente al sol. Caridad de llama pura. Prudencia, obrando lo mejor en cada momento. Justicia, al valorar el quehacer de las personas. Fortaleza, como la torre de un castillo. Templanza, con un total dominio de sí misma. Pobreza, como la de la Sagrada Familia. Castidad angelical de alas grandes. Obediencia a la ignaciana. Bondad blanca como la nieve recién caída. Humildad abismal. Generosidad, como los campos de Castilla. Observancia, según Santa Teresa. Piedad que transparentaba su interior. Abnegación constante, sin aparentarlo. Trato humano de natural afectividad. Modestia como la de una oculta violeta. Sinceridad transparente. Paciencia igual a un yunque a golpe de martillo. Ejemplaridad, su constante predicación. Penitencia que restauraba las imperfecciones. Discreción de finísimo olfato. Laboriosidad incansable. Fidelidad, el ingrediente de todas las virtudes. Resumiendo, su persona, revestida con la túnica de la infancia espiritual evangélica, olía a nardo en la Iglesia.

 -27/11/1987: Carta de M. Mª Elena de Cristo, C.D., Monasterio del Espíritu Santo, Orito, al Padre General de la Orden de Carmelitas Descalzos. Sáinz de Baranda, O.C.D., comunicándole fallecimiento de la S. D. Importante testimonio de su vida y virtud.

-14/12/1987: Dos cartas de M. Mª Elena de Cristo, C.D., Monasterio del Espíritu Santo, Orito, a Dña. Mª José Colechá y D. José Pomares respectivamente, agradeciéndoles, en nombre de N.M. Mª Isabel y por voluntad expresa de ella antes de morir, toda su dedicación. Importante el amor cristiano que ahí se refleja.

-22/1/1988: Carta de M. Mª Elena de Cristo, C.D., Monasterio del Espíritu Santo, Orito, a Sor Vicenta Quilis a petición de ésta. M. Mª Elena da testimonio de la virtud de la S. D. y relata sus últimos momentos. Importante para fama de santidad.

-2/5/1988: Carta de M. Mª Elena de Cristo, C.D., Monasterio del Espíritu Santo, Orito, a Rvda. M. Beatriz de Jesús: contestación a la de M. Beatriz que parece no se conserva. Importante para fama de santidad: “Efectivamente, Rvda. Madre, como Ud. muy bien dice en su carta, N.M. era un alma de Dios en su sencillez, ingenuidad, humildad, caridad…había cautivado el Corazón de Dios quien, a su vez, colmó a esta alma predilecta con gracias de santidad y de transformación en Sí”.

-6/7/1988: Carta de M. Mª Elena de Cristo, C.D., Monasterio del Espíritu Santo, Orito, a Hna. Rosa Mª del S. Corazón (MM. CC.DD. Cuenca): responde agradeciendo el pequeño testimonio que le envió de N.M. Mª Isabel; le pide disculpas por el retraso del correo: “… es verdad que muchas personas han estado esperando la publicación de la semblanza de N.M. Y, entre ellas, su querida hija Rosa Mª, muy comprensiblemente ya la desea tener entre sus manos”.

-17/1/1989: Carta de M. Mª Elena de Cristo, C.D., Monasterio del Espíritu Santo, Orito, al Rvdo. Sr. D. Ildefonso Cases: manifiesta su de deseo de introducir la causa de M. Mª Isabel pasados los 5 años desde su partida al Cielo, ilusión compartida por D. Ildefonso también.

-17/4/1990: Carta de M. Mª Elena de Cristo, C.D., Monasterio del Espíritu Santo, Orito, a Hna. Rosa Mª del S. Corazón (CC.DD. Cuenca).

-11/11/1987: P. Manuel Saura: Hace semblanza de la S.D. Importante para fama de santidad. Es un artículo que escribió para la revista “Oficina provincial de información” de los Padres Capuchinos.

-21/12/1987: Rvdmo. P.N. Fr. Felipe Sáinz de Baranda, O.C.D., (Prepósito General). Contesta a carta de M. Mª Elena en la que le comunicaba el fallecimiento de N.M. Mª Isabel: “Almas como ésta son las que necesita la Iglesia y la Orden”.

-21/1/1988: Carta del Sr. Obispo D. Pablo Barrachina a M. Mª Elena de Cristo y Comunidad (MM. CC. DD., Orito): las anima y amonesta cómo comportarse de cara a las elecciones y pondera a la S.D. Importante toda ella pero la última frase dice así: “El pesimismo… es carencia de confianza en el Señor y en su Stma. Madre. Y en al M. Isabel del Amor Misericordioso”.

-13/9/1988: Carta de Hna. Mª Jesús Martínez (h. Carm. De Orihuela). Toda ella buena para la fama de santidad: “…nuestra linda flor M. Mª Isabel… Enhorabuena a todas por haberla disfrutado tantos años y gozado del privilegio del testimonio de sus virtudes, así como tenerla por intercesora en el lugar donde siempre se Ama…”.

-15/9/1988: Fr. Pedro Cárceles (O.C.D.). Importante para fama de santidad. Agradece la carta de edificación de la S.D.: “Me ha llenado de gozo y paz su lectura, el conocer la vida entregada en fidelidad…logra la altura que la caridad fraterna merece…que ella desde el Amor y la contemplación de Dios nos ayude…”.

-30/11/1988: Sor Ana Mª (Hija de la Caridad). Importante para fama de santidad. Encomienda una petición a la intercesión de N. M. Mª Isabel: “…necesito encomienden a N. M. Isabel la oposición de una persona que lo necesita para vivir”.

-11/12/1988: Fr. Ángel M. Mtnez. de la Cruz (O.C.D.). Agradece la biografía de la S.D.: “…realmente era como ustedes la dibujan: un alma de Dios. Así la veíamos todos los que la hemos tratado…han hecho muy bien en darla a conocer. Ya el resto, si Dios quiere algo más, es cosa sobre todo de Él”.

-Navidad 1988: Sor Mª Carmen Crespo (O. Carm.). Agradece el libro de la M. Mª Isabel. “…espero que ella rogará por todas las carmelitas, para que sepamos corresponder al don de nuestra vocación”.

-9/11/1987: M. Mª Elena de Cristo, C.D., (Carmelo del Espíritu Santo, Orito) a Rvda. Sor Magdalena Crippa (Palma de Mallorca): “…su querida amiga Isabelita ya está gozando de Dios, de ese Dios que desde siempre le poseyó… murió como vivió. En vida su entrega al Amor fue constante; el Amor a la hora de la muerte la acabó de cincelar para el postrer encuentro con el que es Amor por esencia. Dios acabó su obra en ella plácidamente. Hasta el final sufrió mucho. En los momentos de lucidez que tenía estaba preciosísima, radiante porque se iba a la casa de su Padre. En uno de esos momentos se le preguntó qué era el Cielo y ella respondió: ‘el Cielo es el centro del Amor; el Cielo es el lugar donde siempre se ama’… Tan sólo contemplarla se nos hacía ya un Cielo. Sentimos vivamente que ella nos está acompañando desde su lugar de gloria. Sí, ella nos sigue amando, como le gustaba decirnos…”.

-4/11/1987: Rvdo. Sr. D. Vicente Luz (Benimamet, Valencia) a la Comunidad de Orito: “…Ella fue la ‘virgen fiel y prudente’ del Evangelio, que esperó, con inmenso amor, al Esposo a que llegara… esa espera la realizó a lo largo de toda su vida y, de manera particular, en estos últimos años, como víctima oblativa sobre el altar de su lecho, perfumado con el incienso de su entrega total, de su oración constante y de esa ejemplar aceptación de la voluntad de Dios, que le hacía mantenerse en ese ‘sí’ sostenido en su consagración al Señor como ejemplarísima religiosa contemplativa (…) todas ustedes que convivieron con ella y, paso a paso, fueron testigos de su vida y de cómo se configuraba un alma santa. Como ingredientes a la vista, yo descubrí en ella y en este orden, los siguientes: alegría, paz, tremenda humildad, gran amor a sus religiosas, ejemplar actitud de escucha, recogimiento indicativo de una gran vivencia de vida interior y unión con el Señor, gran amor a la Iglesia e indecible cariño por los sacerdotes. ¡Cuánto bien me hicieron mis visitas a Orito y mis entrevistas con ella!; les tengo que confesar que volvía a casa renovado y animado a seguir, con más fidelidad, al Señor…esto lo he comentado, muchas veces, con los sacerdotes de esa zona, que también la conocían y trataban, también pensaban igual. Ella era una de esas almas que Dios concede a la Iglesia para su mayor edificación; dichosa ella que tan a la perfección se dejó manejar por el Señor y dichosos nosotros que la conocimos, y más dichosos si la sabemos imitar por cuanto ella con tanta fidelidad lo imitó, mejor lo vivió y se identificó con Él. En el trato con ella se le podían aplicar las palabras de S. Pablo: ‘No soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí’ y es que debió ser tan profunda la experiencia que de Dios tenía, que se le veía así identificada, no era ella… Al recibir la noticia de su muerte (…) al sobreponerme (…) me llené de una gran alegría espiritual, no sé si lo digo bien, que me condujo a dar gracias a Dios; pensé, además, cómo el Señor la mimó hasta el final, a pesar de los pesares, pues la llamó en sábado para que con María, su querida Madre la Virgen, fuera al Cielo a celebrar la fiesta de Todos los Santos (…). La gratitud a ella me llevó (…) a encomendarla al Señor en todas las Misas (…) siempre la recordaremos ante el Altar, sí, cada día, dando gracias al Señor por ella. Hermanas, la vida y la trayectoria de la Madre Priora, como religiosa Carmelita, les compromete especialmente a ustedes, en la santidad de sus vidas de ustedes y en la fidelidad al Señor, también a cuantos la conocimos, manos a la obra, Hermanas…”.

-18/11/1987: M. Mª Elena de Cristo, C.D.,(Carmelo del Espíritu Santo, Orito) a Sor Consuelo Corral, Sierva de Jesús (Castellón): “…Nuestra Madre murió como vivió: el Amor consumió todo su ser hasta el final; la fue cincelando a su gusto, pues ella se prestó a todo lo que fuera la mayor gloria de Dios y el bien de su santa Iglesia (…). Sufrió mucho y hasta el final. Creemos que entró en estado de coma el jueves por la noche, y así pasó hasta el sábado, día 31 por la mañana. Durante los días anteriores al jueves, inclusive éste mismo, cuando abría los ojos, hablaba un poquito y contestaba a lo que le preguntábamos, estaba de cielo, pues se reflejaba en todo su ser la presencia de lo trascendente: de Dios, que se dejaba irradiar a través de esta su tan querida criatura. Uno de los días (…) dijo Nuestra Madre: ‘Dios Padre me ama mucho, muchísimo, más de lo que se pueden figurar. Me ama hasta con mimo’. Y otro día se le preguntó qué era el Cielo y ella, tras un breve silencio, respondió: ‘El Cielo es el centro del Amor; el Cielo es el lugar donde siempre se ama’. Ella estaba consciente de que ya era llegada la hora de partir hacia la Casa del Padre, por eso un día exclamó: ‘No estéis tristes; la Virgen no quiere que estéis tristes porque yo me voy al Cielo. Estad alegres. Yo os sigo amando. Desde allí os amaré con mayor plenitud…”.

-24/11/1987: M. Mª Elena de Cristo, C.D.,(Carmelo del Espíritu Santo, Orito) a Hna. Rosa Mª del Sagrado Corazón (MM. CC.DD. Cuenca): “…Cuando preguntábamos a Nuestra Madre cómo se encontraba, siempre respondía lo mismo: ‘Como una reina’ (esto bien lo sabes tú)… Nuestro Señor ya tenía prisa de coronar en gloria a ésta su reina (…) Estas palabras del salmo 44 creo que se pueden aplicar sin temor a Nuestra Madre. Ella, por la perfección alcanzada al gusto de Dios, no era ya para habitar con los hijos de la casa paterna, sino con los moradores santos de la casa de su Esposo. Además, el Rey se había prendado de su belleza, y la quería junto a Sí. Ya era de Él, ¿quién le podía prohibir tomar lo que le pertenecía, y ya totalmente? Su belleza… El Señor, que es misericordioso, nos dejó ver algo de esta belleza de Nuestra Madre, sobre todo en los últimos días, pues la santidad de su alma se irradiaba a través de su cuerpo virginal. Era un cielo estar junto a ella. Cuando abría sus ojos, antes de entrar en estado de coma, era tal su expresión de alegría, de gozo del Espíritu Santo, que nos llamaba la atención. Decía que se iba a la casa de su PADRE. Que no nos olvidáramos de cantarle las Vísperas de Todos los Santos. Nuestra Madre era consciente que había llegado la hora de su partida. Ya no había más demoras. Por eso nos decía que no estuviéramos tristes porque ella se iba al Cielo, que la Virgen no quería vernos tristes. Y nos dijo, mejor nos repitió: ‘Yo os sigo amando. Desde el Cielo os amaré con mayor plenitud’. Muchas cosas no han impresionado de los últimos días de Nuestra Madre, sobre todo algunas frases que dijo. Una de las más significativas fueron estas: ‘El cielo es el centro del Amor. El cielo es el lugar donde siempre se ama’. El día de Todos los Santos, a las seis de la tarde, fue la misa de ‘corpore insepulto’. El sacerdote que presidió la Eucaristía (D. Francisco Berbegal) dijo, entre otras cosas: ‘Yo conocí poco a la Madre Mª Isabel, pero, de las veces que hablé con ella, he sacado una conclusión: era una mujer muy cristiana y muy humana’. Tú, querida Hermana, que tuviste la dicha de conocer a Nuestra Madre, podrás decir si este sacerdote acertó o no en la dicha afirmación”.

-26/11/1987: M. Mª Elena de Cristo, C.D.,(Carmelo del Espíritu Santo, Orito) a Rvda. M. Josefa García, Sierva de Jesús, Valladolid: “…El Señor purificó y santificó a Nuestra Madre hasta el final. Fueron muy significativas las palabras que el Rvdo. P. Jesualdo, superior de los P.P. Capuchinos, nos dijo ante los restos mortales de Nuestra Madre: ‘A la Madre sólo la han podido bajar de la Cruz como a Jesús: después de la muerte’. Mientras tanto, o sea mientras estuvo en la Cruz, aceptó hasta lo indecible lo que fuera la mayor gloria de Dios y el bien de su santa Iglesia. Volviendo atrás le diré que los últimos meses, desde mayo a octubre, Nuestra Madre estuvo varias veces a las puertas de la muerte. Era casi milagroso el que se recuperase tan pronto y volviera a estar, dentro de la gravedad, un poquito mejor. Ni los médicos se lo explicaban. La semana del 19 a 25 de octubre la pasó muy mal, ya que un sueño demasiado dulce se apoderaba de ella. Estábamos continuamente despertándola, pues el médico decía que en uno de esos sueños se nos podía quedar. También en esa semana tuvimos el contratiempo de que a Hna. Encarnación se le rompió el fémur, y hubo que intervenirla en Vistahermosa. En la despedida para la clínica Nuestra Madre sufrió mucho; a la vuelta de la Hna. quiso también recibirla; pero ya se notaba estaba perdiendo mucho y que el final se acercaba. Creemos que entró en estado de coma el jueves por la noche, y así pasó hasta el sábado, día 31, por la mañana. Durante los días anteriores al jueves, inclusive éste mismo, cuando abría los ojos hablaba un poquito y contestaba a lo que le preguntábamos, estaba de cielo pues se reflejaba en todo su ser la presencia de lo trascendente: de Dios que se dejaba irradiar a través de esta su tan querida criatura. Un día que estábamos hablando, me dijo: ‘Dios Padre me ama mucho, muchísimo, más de lo que se pueden figurar. Me ama hasta con mimo’. Otro día se le preguntó qué era el Cielo, y ella, tras un breve silencio, respondió: ‘El cielo es el centro del Amor. El cielo es el lugar donde siempre se ama. Y ya no tengo más que decir’. Uno de sus últimos días conscientes, nos dijo: ‘No estéis tristes; la Virgen no quiere que estéis tristes porque yo me voy al cielo. Estad alegres. Yo os sigo amando. Desde allí os amaré con mayor plenitud’. El Dr. Martínez Lillo la atendió con amor de hijo hasta el final. Nos avisó que, debido a las muchas medicinas, después de muerta quedaría mal. Sus palabras textuales fueron estas: ‘Lo siento, pero les va a quedar muy desfigurada debido a la cantidad de medicación que se la ha administrado durante tantos años’. Pero no fue así, pues quedó muy normal. Ocurrió además un fenómeno inexplicable que nos llamó poderosamente la atención. Después de amortajada Nuestra Madre, sus manos, de amoratadas como estaban, fueron tomando un color totalmente limpio y natural como de ónix traslúcido, parecía que tenían luz propia y la irradiaba desde dentro: eran unas manos glorificadas y transfiguradas. Y este fenómeno lo presenciamos no sólo nosotras sino que también llenó de expectación a la gran multitud de personas que pasaron ante los restos mortales de Nuestra Madre expuestos en el coro, pidiendo tocar a sus manos objetos religiosos: rosarios, crucifijos, medallas, estampas, escapularios… así como alianzas matrimoniales. El día de Todos los Santos fue la Misa de corpore insepulto…”.

-1/12/1987: M. Mª Elena de Cristo, C.D., (Carmelo del Espíritu Santo, Orito) a la familia del P. Diego Hernández (Isidora, Pura, Loreto, Valentín y Antonia y Loretito), Javalí Nuevo (Murcia): “… El día 31 de octubre, sábado, aproximadamente a las nueve menos cuarto de la mañana, nuestra tan querida M. Mª Isabel del Amor Misericordioso partió para la casa del Padre. ¡Qué abrazo tan entrañable de alma a alma se daría con nuestro amado P. Diego! (…) Los últimos quince días que el Señor nos conservó con vida a Nuestra Madre, fueron de mucho sufrimiento para ella. Un sueño demasiado dulce se apoderaba de ella, no estando en su mano el conseguir vencerlo. Como los médicos decían que no era bueno la dejáramos ceder ante este sueño, nos pasábamos los días despertándola. Nos inventábamos mil peripecias para no dejarla sola, ni dormir, a pesar de que ella nos decía que no podía más…, que no estaba para nada. Como ya se figuran, la muerte de Nuestra Madre fue como la de una santa, al igual que lo fue su vida. El Señor la amaba con especial predilección, pero ella correspondió a este amor con singular fidelidad de alma totalmente consagrada a Él. Digo esto porque la predilección del Señor hacia las almas suele mostrarse en asemejarlas, cada vez más, a su Hijo Redentor muerto en la Cruz. A este propósito, fueron muy significativas las palabras que el Rvdo. P. Jesualdo, superior de los P.P. Capuchinos, nos dijo ante los restos mortales de Nuestra Madre: ‘A la Madre sólo la han podido bajar de la Cruz como a Jesús: después de la muerte’. Mientras tanto, o sea mientras permaneció en la Cruz, aceptó hasta lo indecible lo que fuera la mayor gloria de Dios y el bien de su santa Iglesia. Los últimos días de Nuestra Madre fueron para nosotras imborrables. Si en todo el tiempo que hemos convivido con ella nos dio siempre ejemplos de santidad y de vida evangélica, en esos días se redobló su encanto, haciéndose ¡claro está!, el centro de nuestra vida comunitaria. De esta forma pudimos recoger sus últimas palabras, antes que entrara en estado de coma. Recordamos con especial cariño, sus palabras definiendo qué es el Cielo: ‘El cielo es el centro del Amor. El cielo es el lugar donde siempre se ama’. Se pueden figurar con qué gozo viviríamos y meditaríamos estas palabras tan sencillas y tan verdaderas. Un día nos dijo: ‘No estéis tristes; la Virgen no quiere que estéis tristes porque yo me voy al cielo. Estad alegres. Yo os sigo amando. Desde allí os amaré con mayor plenitud’. El día 1 de noviembre fue la Misa funeral que, a decir verdad, tuvo más de gloria y cielo. Nuestro Sr. Obispo no pudo asistir por tener que atender al Sr. Nuncio y a otros obispos que él mismo había invitado. El sacerdote que presidió la Eucaristía (D. Francisco Berbegal) dijo en la homilía una frase muy significativa para nosotras y que dice mucho del concepto que tenían de Nuestra Madre los que la conocieron: ‘La Madre Isabel era una mujer muy humana y muy cristiana’. Algo que nos llamó la atención fue el que las manos de Nuestra Madre se le quedaron de un color totalmente limpio y natural como de ónix traslúcido; parecían unas manos como transfiguradas y glorificadas…”.

-9/12/1987: Hna. Joaquina Teresa de la Virgen de Orito, C.D., (Carmelo del Espíritu Santo, Orito) a Sor Pura, Hija de la Caridad: “…la M. Supriora nos leyó en recreación su afectuosa postal y me encomendó que le contestase y le contara algunas cosas de Nuestra Madre. (…) De Nuestra Madre le contaría todo lo que sé, mejor todo lo que para mí significó y significa esa alma pura que tanto complació y recreó el Corazón de Dios. Y es que las almas evangélicas son así, con su sencillez, con su humildad, con su mansedumbre y caridad hacen que Dios tenga siempre una sonrisa en los labios. Considero, y no dudo que usted también, que nuestra amadísima Madre Mª Isabel era una verdadera santa, pruebas nos dio a todos de ello; a ustedes que la conocieron desde las rejas, y a nosotras sus hijas que convivimos con ella. Toda su vida era entrega, donación, oblación y olvido de sí misma. Irradiaba a Dios allí donde se encontrase y con sola su presencia nos sentíamos unidas. ¡Cuántas veces su pequeña Joaquinita ha encontrado la paz y la voluntad de Dios con sólo ir donde ella estaba y mirarla!, ¡con cuánto ardor en mi corazón le pido que me conceda ser una pequeña chispita de esa gran hoguera de caridad que ella era! La humildad, la sencillez y la caridad eran virtudes que en ella estaban a flor de piel, no había que buscar mucho para saber cómo era, usted bien lo sabe ya que la conoció. Una de las cosas que siempre me ha cautivado en ella era su mirada limpia y pura, poseía esa mirada sencilla del Evangelio de la que manaba a borbotones el amor fraterno. Bien, mi querida Sor Pura, así estaría diciéndole una y otra cosa, pues es una vida digna de elogio. Yo espero que con el tiempo la vida la M. Isabel sea conocida por las almas, porque es un senderito que Dios ha dado a su Iglesia para que otros lo sigan. Para terminar quiero contarle algo de sus últimos días que le alegrará. Su enfermedad se fue agravando hasta el punto que los tres médicos que la trataban nos dijeron que era el fin, y así lo íbamos viendo, con mucha pena en nuestro corazón, pero aceptando y reconociendo que ya se merecía el premio que Dios le tenía preparado desde hace mucho tiempo. Los últimos días ya casi no podía hablar y se le enredaba mucho la lengua a causa de una hemorragia cerebral, pero algunas veces el Señor permitía que se recuperase bastante por unos minutos y entonces era un encanto. Esto sucedió justo el miércoles por la noche. Se pasó todo el día sumergida en una gran somnolencia que le impedía ser dueña de sí, pero por la noche después de las ocho y estando en clausura el Rvdo. D. José Ruiz tuvimos unos minutos de cielo. Fue entonces cuando Nuestra Madre se despidió por última vez de sus hijas y nos dio su última bendición. D. José le dijo: ‘Madre, díganos qué es el Cielo’, y ella que ya se encontraba en él, dijo: ‘El Cielo es el centro del Amor’. Cerró los ojitos y nos dijo: ‘El Cielo es el lugar donde siempre se ama’. ¡Qué hermosa despedida! La Comunidad ya no volvió a ver consciente a Nuestra Madre. Ahora ella tiene escrito sobre el yeso que tapó su tumba estas palabras: ‘Os sigo amando’ fue su deseo, nos lo repetía una y otra vez: ‘Cuando yo me muera la M. Supriora con su dedito escribirá sobre el yeso tierno para que se grabe: Os sigo amando’. Y así ha sido. Todas estamos seguras de que es verdad; ella no supo hacer otra cosa aquí en la tierra más que amar, ése era su oficio, y ahora en el Cielo el Señor lo ha llevado a su plenitud. Ella lo derrama a manos llenas y la sentimos con nosotras, nos acompaña, nos anima, nos alienta y nos invita a seguir a Cristo sin tener miedo y con las puertas abiertas. Como amaba tanto a la Virgen, ésta vino a recogerla el sábado a las nueve menos unos minutos de la mañana, cuando en la Comunidad se celebraba la Santa Misa, mientras las Hermanas comulgábamos, ella partía al Cielo. Su carita estaba sonrosada y joven, reflejaba una gran paz. La gente se quedaba admirada al verla, incluso nostras estábamos confusas pues los médicos nos dijeron que la Madre quedaría deformada a causa de la fuerte medicación que había tomado. Lo que más nos llamaba la atención eran sus manos, estaban de un blancor traslúcido del cual parecía salir luz, toda la gente lo comentaba, incluso hemos recibido llamadas de teléfono preguntando qué tenía la Madre en las manos. Se pasaron por ellas toda clase de objetos para conservarlos como reliquia. Todos proclamaron la santidad de Nuestra Madre y, aunque todos hemos sentido su pérdida física, gozamos al saber que tenemos una intercesora en el Cielo…”.

-18/12/1987: Carta del Secretariado Nacional de Ayuda a la Iglesia necesitada: “… estamos seguros de que estará gozando (Nuestra Madre Mª Isabel) de la presencia eterna del Señor por su entrega incondicional en su vida terrena…”.

-Finales 1987: Sor Remedios, Sierva de Jesús, Ferrol, a M. Mª Elena de Cristo y Comunidad, MM. CC.DD. Monasterio del Espíritu Santo, Orito: “…Mucho me ha sorprendido la muerte de M. Isabel, q.e.p.d. Era una santa y ya estará gozando de Dios en el cielo, dichosa ella y dichosas todas ustedes que han podido saborear el amor de Dios que ella difundía y practicaba con los demás, imitémosla y que ella desde el Cielo nos siga ayudando como lo hizo en la tierra. Dios se lo pague M. Elena por el recordatorio que guardaré como reliquia; también guardo su última carta tan consoladora y alentadora que me escribió en el mes de septiembre…”.

-15/12/1987: Hna. María de Cristo Jesús, MM. CC.DD. Monasterio del Sagrado Corazón de Jesús, Olla de Altea, a M. Mª Elena de Cristo y Comunidad, MM. CC.DD. del Monasterio del Espíritu Santo, Orito: “…Recibimos vuestra carta del 26 de noviembre en la que nos contáis a grandes rasgos la última temporada de nuestra querida Madre Mª Isabel y la impresión de Cielo que os dejó al irse, pero que sentís su espíritu entre vosotras. No me extraña porque en el Cielo se ama con amor más perfecto que en la tierra y si aquí os quería tanto ¿cómo será en el seno del Amor? Sí, creo, como decís, que el Padre la configuró con Jesús en su última enfermedad y espero estará muy alta con Él en el Cielo. Yo la quería mucho, me encomiendo a ella y estoy segura que intercederá por mí ante el Señor. Ahora parece que le hablo con más confianza e intimidad. A mis hermanos les comuniqué su tránsito y Reginita, que la quería mucho, me decía: “¡Dichosa ella que ya ha visto a Dios y está gozando de su felicidad inmensa e inacabable!”. Tengo ilusión de recibir su carta de edificación y me gustaría, si os parece, que le mandéis una a mi hermana. Creo se alegrará. Una de las últimas veces que me escribió me decía: ‘he recibido carta de M. Isabelita de Orito. Es muy buena y atenta y nunca se olvida de felicitarme’. Yo le estoy encomendando un asunto de gran trascendencia para mí…”.

-Navidad 1987: Fr. Ángel María Martínez, O.C.D. (PP. CC.DD. Zaragoza, Parroquia de San Juan de la Cruz) a la Comunidad de MM. CC.DD. de Orito: “ Recibí el recordatorio de la Madre que agradecí mucho y guardo con cariño, para que así -al verlo frecuentemente- la recuerde más, aunque creo que la recordaría igual sin él porque tengo de ella muy buena memoria y es de bien nacido el ser agradecidos… Ya sé que no están para muchas fiestas, pero en cristiano, la muerte -aunque nos duela- es la vida. Por eso, creo que celebrarán las Navidades como siempre, sabiendo que la Madre desde la Patria las ve y comulga con ustedes. Por supuesto que la he encomendado desde que ustedes me lo comunicaron, pero no creo lo necesitase mucho porque era un alma de Dios en todos los sentidos y por lo tanto que estará muy con Él…”.

-4/1/1988: M. Adoración de la Trinidad, MM. Agustinas Recoletas, Monasterio del Stmo. Cristo de la Victoria, Serradilla (Cáceres) a M. Mª Elena de Cristo, C.D., Monasterio del Espíritu Santo, Orito: “Madre, nos hemos enterado que el día de Todos los Santos del año pasado se marchó para el Cielo Madre Mª Isabel. Servidora tiene la gran alegría de poseer una carta que ella me dirigió en enero del mismo año. La leo y releo innumerables veces… Ahora, Madre mía, le suplico a V.R. la caridad de enviarnos la reseña de su vida y de su muerte, que supongo tendrán. También le suplico me envíe una fotografía de sus últimos años, en el carrito de ruedas, y un pañuelo de su uso personal; si no puede ser un pañuelo, sea una estampa de su breviario, u otra cosa que ella haya usado… Rueguen por nosotras a Madre Mª Isabel y díganle que le diga ella a Jesús que nos escuche…”.

-1987: Hna. Mª Camino de J.S., Novelda, a la Comunidad de MM. CC.DD. de Orito: “…he recibido el recordatorio de nuestra amada Madre Isabel, cuánto se lo agradecemos. Yo me encomiendo a ella con bastante frecuencia con todos mis dolores para que ella interceda por mí delante de nuestro Esposo divino. Verdaderamente se la puede llamar santa, que así lo ha sido, tienen una santa en el Cielo. Si hacen alguna estampa con alguna oración, acuérdense de nosotras, de mandarnos una… Nuestra Madre General de Madrid me dijo que les había escrito, mándele un recordatorio que ella lo agradecerá mucho, la quería de verdad”.

-Diciembre 1987 o enero 1988: Amparo Serra, familiar de una Hna. de Monasterio de MM. CC.DD. del Monasterio del Sagrado Corazón, Altea: “…nuestra querida Madre Mª Isabel que la tenemos en el Cielo, como a ella la quise de veras en vida, sigo sintiendo en mi corazón su presencia pues desde su nueva morada creo que alguna vez se acordará de mí…”.

-18/1/1988: Rvdo. D. Gonzalo Antolí Santamaría (Polop de la Marina) a la Comunidad de MM. CC.DD. de Orito: “Recibí ayer la esquela de la M. Isabel y les escribo estas letras para decirles que ofreceré sufragios por su alma; siempre la tendré presente en el memento de la Misa y desde luego la invocaré como intercesora. Les deseo sepan seguir su vida de sencillez, alegría y santidad como Sta. Teresa quiere”.

-Vicenta Puchades, (sin fecha): ¿Qué juicio…?: ha sido una maravillosa religiosa contemplativa de alma y cuerpo, humana y divina…, de gran personalidad y enérgica, envuelta de super bondad, con capacidad de amar sin fin, hasta la eternidad. Como sufrió mucho por la pérdida de sus seres más queridos a tan temprana edad, maduró pronto, supo valorar el amor sin límites, comprender, perdonar, acoger y esperar… Todo esto se reflejaba en su porte, rostro, mirada, gestos y expresiones. ¿Qué representa…?: desde el primer momento que la conocí, me di cuenta que era una persona extraordinaria, de grandes dotes. Vislumbré en ella su oración hecha vida. Siempre que tenía oportunidad no dudaba ir a verla, aprovechaba sus buenos consejos pues le consideraba como amiga, hermana y madre. ¿Anécdota…?: cuando le dije me sorteara una capellana me contestó con ímpetu: ‘A usted no le sorteamos ninguna…porque seré yo siempre…’. Me sorprendió y me alegré muchísimo, una vez más percibí su amor hacia mí. ¡Gloria a Dios porque ya está gozando de su gloria y visión amorosa!”.

-2/11/1987: Rvdo. D. Domingo Serna Martínez: “… ayer le telefoneé interesándome por la Madre Isabel, por quien estos días y teniendo a Jesús Sacramentado en mis manos sacerdotales le pedí insistentemente porque la dejara unos años más entre nosotros; pero el Divino Esposo la ha visto llena de méritos y se la ha llevado con Él para gozar ya de su vista eternamente. Si les parece bien un servidor le diría una Misa ahí en Orito el día 1 del mes de diciembre… Aquí le adjunto una poesía que he compuesto en homenaje a la Madre Isabel que ya nos contempla desde el Cielo en el que con toda certeza está ya alabando al Dios Uno y Trino:

Madre Isabel abandonó este suelo
y ya el Divino Pastor la ilumina,
como esposa del Cordero camina
porque la llamó a su mansión del Cielo.
Madre Isabel se vio con mucho celo
ya su recuerdo no se difumina
porque a sus Carmelitas encamina
para que a Jesús amen con anhelo.
Ya está Madre Isabel en la eternidad
para gozar con el Divino Esposo
porque le demostró mucha fidelidad
la ha recompensado al darle reposo
y al dejar ejemplo a la posteridad
sus Carmelitas se colman de gozo”.

-A los pocas semanas del fallecimiento de la S.D.: M. Natividad, Sierva de Jesús, (Veracruz) a M. Mª Elena de Cristo y Comunidad MM. CC.DD., Orito: “… llevo unos días obsesionada entre ustedes y el Cielo tal como mi pobre y limitada imaginación me permite contemplar los acontecimientos acaecidos en ese querido Carmelo. No puedo imaginar que nuestra inolvidable y santa Madre Isabel haya podido dejarles a ustedes que eran su vida y su todo y que el Señor haya permitido dejarlas huérfanas. Mi mente como les digo anteriormente está ahí en esos claustros, en el locutorio y hasta me arriesgo a decir que en la mente de cada una de ustedes. El Señor que nos ama y siempre desea lo mejor para nosotros, Él sabrá mitigar este vacío que la ausencia de la Madre ha dejado en sus corazones y, desde el Cielo con la fuerza que el amor tiene, sabrá dejarse sentir en cada una de la misma manera que lo hacía cuando estaba con su presencia física. También yo puedo decir que soy partícipe de esa incomparable experiencia, quizá el no haber presenciado su marcha desde cerca hace que la siga sintiendo de la misma manera, porque todos los que hemos conocido algo de cerca a la Madre sabíamos de su vivencia e intimidad con Cristo y que su espíritu ya pertenecía todo a Dios al anhelaba continuamente. Ahora esos anhelos ya son realidad en su vida, ¿cómo habrá sido su encuentro y abrazo con el Señor?… En estos pensamientos y otros parecidos, desde que supe de su partida, ando distraída desde estas lejanas tierras que me han imposibilitado hacerme presente entre ustedes en este momento tan especial, pero al mismo tiempo transcendental para sus vidas. Ánimo Hermanas, la Madre permanece ahí, no les ha dejado, su ayuda y protección permanecerá siempre con ustedes. Estas breves líneas mezcladas también con alguna lagrimilla quiero sean la expresión de mis sentimientos hacia la Madre que tanto me amó, y para ustedes que siempre y ahora un poco más fueron la causa de ese mismo amor. Deseo cuando puedan me cuenten cómo fue su última enfermedad y algún detalle de su muerte; les agradezco este detalle que para mí será como su último testamento…”.

-A los pocas semanas del fallecimiento de la S.D.: M. Margarita Mª del C. Eucarístico de Jesús, C.D. y S.D. (Lugo) a la Comunidad de MM. CC.DD. de Orito: “Jesús sea con mi amadísima Comunidad de Orito: acabo de recibir el aviso de mi tan querida ‘Isabelita’ como yo le llamaba y ya pueden suponer lo muchísimo que me impresionó. Les agradezco mucho las letritas que me ponen y estoy deseando saber todos los detalles posibles de su enfermedad y muerte. Siempre nos quisimos mucho, así que ahora me siento muy unida a la pena de todas VV.RR. y CC. No dejo de encomendarme a ella, segura de que desde el Cielo me ayudará”.

-Navidad 1987: MM. CC.DD. de San Alberto, Calatayud a la Comunidad de MM. CC.DD. de Orito: “… Tenemos una intercesora más en el Cielo; sentimos gran emoción cuando recibimos la noticia de la entrada en la Casa del Padre de Madre Isabel; una vida tan llena y edificante os servirá de gran consuelo y esperanza recibir por su medio otras gracias. Que estos ejemplos nos animen a vivir en plenitud nuestra consagración como carmelitas…”.

-A las pocas semanas del fallecimiento de la S.D.: Rvdo. Sr. D. José Abellán Martínez a Hermana Mª Generosa del Inmaculado Corazón y Comunidad MM. CC.DD. de Orito: “Enterado de montón de detalles sobre los últimos días en la tierra de la Madre Mª Isabel del Amor Misericordioso a través de D. José Ruiz y D. J. Antonio Berenguer, doy gracias a Dios. No pude asistir al funeral porque estábamos agobiados atendiendo a las personas evacuadas por las inundaciones. Aunque es verdad que no me hice mucho problema, pues la hacía ya en el Cielo con el ‘Esposo’. De ahí que no haya puesto unas letras a la Comunidad dándoles mi pésame y condolencia. No tenía sentido. Aproveché esos días para estimular a los seminaristas en pos de la santidad, siguiendo el ejemplo entrañable de la Madre…”.

-Navidad 1987: Vicenta Quilis a la Comunidad de MM. CC.DD. de Orito: “Contadme cosas de la Madre ¿cómo fue?, ¿qué habéis escrito de ella?, ¿cómo fue su traslado de la tierra al Cielo?, ¿quién se quedó de Madre?, contadme cosas de ella… os recuerdo…rezo por vosotras, hacedlo por mí que no engo la menor duda que desde allí nos va a ayudar…”.

-Navidad 1987: Vicenta: “Querida Comunidad, sólo el Niño sabe lo que me costó asimilar la noticia. ¿Cómo habéis tardado tanto en decírmelo? Ella desde el Cielo nos ayudará. Yo me consideraba su hija”.

-Navidad 1987: Carlos y Purificación: “Querida Comunidad, en esta Navidad con la Madre en el Cielo de modo especial pido y deseo que Jesús se haga más presente en todos nosotros…”.

-Navidad 1987: Fraternidad de Capuchinos del Santuario de Ntra. Sra. de Orito y S. Pascual, Monforte del Cid: “La Madre Mª Isabel manda decir a sus monjas: el aguinaldo del Niño Dios en este año es el ‘horno’ tan sencillo y cómodo donde cocer nuestra pobre pero bien sazonada comida; les pide transformar sus corazones en ‘hornos ardientes de caridad’ donde sazonar todo lo que para el bien del prójimo estamos obligados a dar…”.

-23/12/1987: Vicente Iborra Gerona (ECO Alicante): “No es fácil olvidar a una Madre, pero ella desde

-Navidad 1987: Alicia y Victoria (Castellón): “… recibimos el aviso de la partida a la Casa del Padre de Madre Mª Isabel. Nos unimos al dolor de la separación y compartimos el gozo de tener una Hna. más en el Cielo…”.

-Navidad 1987: Pedro: “… las recordamos todos los días a todas y a la Madre Isabel que parece estar siempre con nosotros”.

-14/10/1988: P. Simeón de la Sagrada Familia, O.C.D. a la Comunidad de MM. CC. DD. de Orito: “… gracias de todo corazón por haberme recordado de mí y haberme enviado el librito con la ‘vida’ de la venerada Madre Mª Isabel. ¡Cuánto me alegra el haberla conocido en la breve visita que les hice hace unos años! Encomiéndenme a ella…”.

-A las pocas semanas del fallecimiento de la S.D. Sor Mª Adelaida Miguélez a la Comunidad de MM. CC.DD. de Orito: “Mucho agradecimos el detalle de enviarnos la esquela de la Madre Isabel, q.e.p.d. Sí, descansa y goza ya de la plenitud de Dios, nuestro Padre. Ella vivía en deseo ardiente y constante de unión con Jesús y ya por fin lo posee. Nos da pena por la separación, pero ella vive feliz; nos encomendamos a su protección ante el Padre…”.

-23/12/1987: Sor Mª Eugenia, Sierva de Jesús (Burgos) a la Comunidad de MM. CC.DD. de Orito: “… la muerte de Madre Isabel no tiene que ser causa para estar estos días tristes ni mucho menos, ella no lo vería bien desde el Cielo… me gustaría saber quién es la sustituta de M. Isabel, a la que Dios la haya destinado le deseo que tenga el mismo espíritu que animaba a ella, que era el espíritu de Dios, su bondad, su amor, su simplicidad de alma absorta en Dios; pediré esto al Buen Jesús Niño…”.

-Navidad 1987: P. Simeón de la Sagrada Familia, O.C.D. a la Comunidad de MM. CC.DD. de Orito: “He visto por el recordatorio que han tenido la bondad de enviarme, que el Señor se ha llevado consigo a la Madre Mª Isabel del Amor Misericordioso para hacerla descansar de las fatigas de esta vida y darle la corona y la paz de la eterna. ¡Sea Dios bendito en toda su Providencia! Me uno a los sentimientos de la Comunidad, de dolor por la pérdida de tan grande Madre y por la alegría de creerla ya disfrutando de su victoria…”.

-20/9/1988: Sor Mª Ángeles, Sierva de Jesús (Madrid) a M. Mª Elena de Cristo, C.D. (Orito): “… ruego me disculpe por no enviarle unas letras portadoras de mi más sentido dolor por la muerte de nuestra querida Madre Isabel, q.e.p.d., la verdad lo he sentido muchísimo ya que nos unían lazos de amistad. Madre Natividad me escribió muy apenada y me decía: ‘ya tenemos una intercesora en el Cielo’. Pienso que Madre Isabel fue muy atenta y delicada con el Señor y de ahí la venía una fuerza muy grande para serlo también con los hermanos. Hemos de dar gracias al Señor por su fidelidad al Señor y por su corazón bueno y bondadoso. Esto es una gran alegría y una enseñanza… Madre Elena, agradecería si tiene algún escrito de Madre Isabel me lo envíe porque me haría muchísima ilusión. Tengo alguna carta de la Madre si le parece se las envío, con el tiempo las pueden necesitar”.

-2/11/1987: Sor Mª Teresa de Jesús S., Dominicas Oblatas de Jesús (Madrid) a la Comunidad de MM. CC.DD. de Orito: “Enterada por mis Hermanas de Novelda de la muerte de nuestra querida Madre Isabel, no puedo dejar de ponerles estas letras de cariño pues sé lo mucho que Dios Padre les ha pedido con esa separación. Nuestra oración les acompaña, a ella y a ustedes…”.

-Navidad 1987: Sor Ángeles, MM. Dominicas (Orihuela): “… nos unimos al dolor y al gozo por la marcha a la Casa del Padre de Madre Isabel; la encomendamos en nuestra oración; también nos alegra tantas cosas buenas como nos cuentan de ella…”.

-A las pocas semanas del fallecimiento de la S.D. M. Mª Jesús de la Preciosísima Sangre, MM. CC.DD. Ibiza: “Desde que llegó la noticia del fallecimiento de Madre Mª Isabel estamos queriendo escribir pero con las obras, el traslado y demás no ha sido posible. Perdonad. Yo la recuerdo muy bien cuando estuvimos en Bechí que ella iba acompañada de Hna. Mª Elena. El Señor os bendice de verdad con buenas vocaciones…”.

-17/12/1987: P. Carlos Lledó, O.P.: “Agradezco mucho el recordatorio que me han enviado de la Madre, q.e.p.d. Estoy seguro que ella nos obtendrá gracias a todos los que tuvimos la suerte de conocerla. Particularmente hará ‘llover rosas’ de santidad y vocaciones para ese querido Monasterio. La Transverberación del Corazón de la Sta. Madre nos puede ayudar a comprender la vida, la muerte y la eternidad de M. Mª Isabel…”.

-3/12/1988: Mª Dolores Cornejo a la Comunidad de MM. CC.DD. de Orito: “No saben cuánto gocé y agradecí su envío de la reseña sobre nuestra querida Madre Isabel de santa memoria (…) me tienen entre ustedes en espíritu y deseo compartir cuanto suceda, sobre todo referencias del proceso si se abre…”.

-9/4/1999: Rvdo. D. Luis Mª Sánchez Arroyo (Cáceres) a M. Mª Elena de Cristo, MM. CC.DD. de Orito: “… He recibido la biografía de nuestra santa Madre Mª Isabel y le escribo para agradecerle su envío. La he leído con verdadero gozo y mucho me he encomendado a ella. Sigan sus hijas sus huellas…”.

-Testimonio de Paquita Ruano (Villena): “Recuerdo de ella su bondad, su dulzura, su sonrisa angelical, su paz, toda ella estaba llena en definitiva, su gran amor a Dios y a todas las personas. Con su mirada nos cautivaba, con su sonrisa nos transmitía paz y amor y con sus palabras nos calentaba el corazón para amar a Dios y a los demás. Recuerdo los retiros que teníamos una vez al mes en el convento de Orito, como transmitía la vida cristiana a las almas, con qué amor y confianza hablaba de dejarnos en las manos de Dios y cómo Él nos quiere dando su Vida por todos nosotros. Recuerdo la paciencia que tuvo con mi padre cuando, porque fuera a ver a mi hermana (Carmelita Descalza en este convento de Orito), tenía que entrar al jardín a plantar algún árbol o espinacas y calabazas, era eso gracioso, pero mi padre se salía lleno de satisfacción por haber hablado con la Madre Isabel y por haber visto a su hija Generosa. Es muy grande el recuerdo de su persona y de su amor, por eso pido al Señor que pronto la suban a los altares”.

-Abril 2007: M. Mª Lourdes (MM. CC.DD. Cerro de los Ángeles): “Me pregunta el precio por este trabajo a favor (diseño de unas estampas) de la propagación de la devoción de nuestra querida M. Mª Isabel. Lo hemos hecho con ilusión de ayudarlas como algo también nuestro. Hoy más que nunca hacen falta modelos de santidad en los que el mundo encuentre el norte que ha perdido y viendo estas buenas obras de Dios glorifiquen a nuestro Padre del Cielo. Si logramos esto, está más que pagado”.

-13/5/2007: M. Teresa de Jesús (MM. CC.DD. Harissa, Líbano): “… estamos encantadas con el envío que hemos recibido de M. Mª Isabel, ya le hemos confiado una ‘gracia’, si la concede se la comunicaremos. El Carmelo de Kfarmarskoun muy felices de conocer a M. Mª Isabel. Madre, si la vida que ha empezado en el Boletín pudiera venir también en francés sería estupendo”.

-24/9/2006: Hna. Rosa María del Sagrado Corazón (MM. CC.DD. Cuenca): “…después de recibir la preciosa crónica que nos enviaron del venturoso día 1 de julio. Yo lo había deseado desde siempre (se refiere a la apertura de la Causa de la S.D. M. Mª Isabel el día 1 de julio de 2006) aunque no me atreví a pedírselo a V.R., pero el Señor le inspiró hacernos partícipes a todos. Que Él se lo pague con creces. Sí, muy agradecidas por relatarnos detalladamente las cosas. Como puede imaginar yo viví ese día en espíritu lo mismo que esa Comunidad en la presencia, pero me ha emocionado mucho la crónica que remonta hasta el primer momento histórico de tan preciosa y estimada Causa. Gracias y gracias. Con su lectura fui viviendo uno a uno a todos los acontecimientos sin perder detalle. Y dando gracias a Dios de todos y cada uno. Al mismo tiempo que revivía la presencia de aquélla mi amada Madrecita, como si fuera ahora mismo, o ayer… que la vi, hablé, la escuché, etc. Y al final, la gran noticia (la bomba) la escuchan su propia voz (por la tarde escuchamos en nuestra capilla doméstica una cinta grabada con la voz de la S.D.). ¡Oh… ¿lágrimas?! ¿Ahí? Y aquí, entonces y ahora al escribir y… de vez en cuando: no olvidemos, Madres queridas, ya que hemos tenido la suerte de conocer y convivir con tan gran santa”.

-20/5/2007: M. Teresa del Niño Jesús (MM. CC.DD. Lérida): agradece el envío del libro <<Desde el centro del Amor>>. “¡Qué almita tan enamorada del Señor! Les felicito Madre por tener en la Comunidad almitas tan entregadas y que vivan de lleno lo establecido por nuestras Leyes según Ntra. Sta. Madre”.

-3/6/2007: Hna. Mª Mercedes (MM. CC.DD. Alba de Tormes): “Hemos recibido el libro de la M. Isabel, pensamientos preciosos de un alma grande. Se lo agradecemos muchísimo y damos gracias al Señor por tener almas tan grandes en el Carmelo. Estas almas dejan huellas y nos empujan a seguir a Cristo con generosidad”.

-3/6/2007: M. Rosa de Sta. María (MM. CC.DD. Cobán, Guatemala): “… este asunto del terreno lo encomendaré de una manera especial a nuestras queridas Madres que ya gozan en el Cielo de la presencia de Dios: M. Isabel del Amor Misericordioso, M. Mª Elena de Cristo…”.

-19/6/2007: M. Mª Reyes del C. de Jesús (MM. CC.DD. La Aldehuela): “Tengo que agradecerle los boletines y el libro de pensamientos de la M. Mª Isabel que, sin duda, nos harán mucho bien. Estas almas enamoradas del Señor conocen muy bien su Corazón y nos animan a entregarnos sin reservas a Él”.

-24/6/2007: Hna. Rosa María del Sagrado Corazón (MM. CC.DD. Cuenca): “¡Qué centenario más hermoso estamos viviendo y VV.RR. suponemos que más todavía! De mi parte les aseguro que siento su amistad, su compañía, su intercesión con interés vivo por mí… me estimula mucho a practicar todos sus consejos y ejemplos ¡qué grande era! Qué gigante en santidad, aunque su camino fuera la sencillez, la humildad, lo pequeño. Pero cómo ha engrandecido lo pequeño que ella vivió con la grandeza del amor… Cualquier persona que tuvo ocasión de conocerla, como los testimonios que publican en el Boletín, pudieron ver y palpar su gran santidad, y eso que ella siempre procuró ocultarse”.

-10/7/2007: M. Ana de Jesús (MM. CC.DD. Vic): “Agradecerle de corazón el interesante librito… que ella que fue siempre tan fiel, nos ayude a todas a ser las carmelitas que el Señor desea y la Iglesia espera”.

-11/7/2007: M. Mª Victoria de la Stma. Trinidad (MM. CC.DD. San Sebastián): “… no me extraña que pongáis vuestro celo y entusiasmo en divulgar una espiritualidad tan del Carmelo y que además puede hacer un gran bien a muchas personas buenas y deseosas de crecer en el amor, sea cual sea su camino en esta vida. Os deseamos en este Año centenario que la S.D. sea generosa y siembre gracias abundantes, especialmente oportunas en un mundo verdaderamente necesitado. El amor de Mª Isabel hecho vida ejemplar puede ser un estímulo y es lo que verdaderamente tenemos que desear y pedir”.

-15/7/2007: MM. CC.DD. Valdelentisco (Cartagena): “Hemos recibido el folleto de M. Isabel, nos ha gustado mucho. Yo tuve la suerte de conocerla y la verdad es que se la veía una santica”.

-Julio 2007: Hna. Rosa María del S. Corazón (MM. CC.DD. Cuenca): “Nos gustó mucho el Himno de nuestra amadísima Madre”.

-5/12/2007: MM. CC.DD. Callao (Perú): “… lo felices que nos sentimos por la santidad de la querida M. Mª Isabel… pedimos al Señor que avance la causa de la M. Mª Isabel; aquí nos encomendamos a ella en todas nuestras necesidades”.

-12/12/2007: MM. CC.DD. Onteniente: “¡Gracias por los boletines de M. Mª Isabel! Nos gustan mucho”.

-Navidad 2007: M. Reyes del C. de Jesús (MM. CC.DD. La Aldhuela): “Nos alegramos de lo que nos cuenta de la M. Isabel, ya nos dijo D. Rafael Palmero (Obispo de Orihuela-Alicante) que tenían gran fiesta por su centenario, ¿qué será el Cielo?”.

-Navidad 2007: Mª Jesús de la Stma. Trinidad, C.D.: “… el nuevo año nos impulse y anime junto al testimonio de nuestra querida M. Mª Isabel del Amor Misericordioso y de nuestros 498 nuevos Beatos mártires, quienes supieron dejarse robar el corazón por la ternura del Verbo Encarnado, hasta encarnarlo en su vida y en su muerte. Pedimos por el rápido progreso de esa Causa que seguimos con cariño e interés”.

-Navidad 2007: MM. CC.DD. Tortosa: “… no duden que el día 30 de diciembre (clausura del Año centenario del nacimiento de la S.D.) estaremos con VV.RR. espiritualmente. Que la S.D. M. Mª Isabel interceda por nosotras para recibir el precioso don de la Misericordia… el Señor les pague las hojas informativas”.

-Navidad 2007: M. Natividad de Jesús (MM. CC.DD. San José de Talavera): “Seguimos con interés todo el proceso de sus santos (del Carmelo) particularmente de M. Mª Isabel del A.M. y nos encomendamos a ella para que nos ayude en el camino de la total entrega, para que el Señor pueda realizar la santificación de nuestra alma como lo ha realizado en ella”.

-Enero 2008: Hna. Rosa María del S. Corazón (MM. CC.DD. Cuenca): “… con la invitación a la clausura del Año centenario de la S.D., año que hemos pasado lleno de gracias que la bienaventurada Madre nos alcanza del Señor en cuya presencia se encuentra (no sabemos cuán encumbrada) su recuerdo, tanto en sus palabras como V.R. recuerda en sus cartas, como en sus ejemplos de encantadora vida sencilla (que jamás olvidaremos) no nos la dejan olvidar sino que nos unen a ella con más intimidad y vivencia activa y tan amorosa como fue en vida y más y más”.

-1/4/2008: Hna. Rosa María del S. Corazón (MM. CC.DD. Cuenca): “… la podríamos encomendar (su hermana) a la Sierva de Dios M. Mª Isabel. Si le pudieran mandar una buena reliquia y sobre todo encomendarla a la S.D. y decirles a los Padres (se trata de los sacerdotes de la Pequeña Familia de Betania) si quieren hacerlo. ¡Oh, si el Señor se lo quisiera curar! ¡qué gran milagro!”.

-21/5/2008: Hna. Rosa Mª del S. Corazón (MM. CC.DD. Cuenca): “… son herederos de aquella gran Madre que era todo Amor, toda Caridad, (me refiero no sólo a la Sta. Madre, sino a la más inmediata que casi se toca todavía con la mano, al M. Mª Isabel)…”.

-1/7/2008: M. Ana de Jesús (MM. CC.DD. Monasterio de Santa Teresa, Vic): “… le agradecemos el envío periódico de los boletines de la M. Mª Isabel. Que ella nos sea ejemplo e intercesora en nuestro caminar. Nos gustaría nos enviaran el librito ‘Luz del Evangelio’. ¡Dios se lo pague!”.

-11/7/2008: MM. CC.DD. San José, Cuenca: “A la M. Mª Isabel nos encomendamos todos los días y me gusta lo que escriben de ella. A ver si nuestras Madres se acuerdan de nosotros y se pueblan todos los Carmelos que están necesitados”.

-17/7/2008: MM. CC.DD. Cobán (Guatemala): “Mil gracias por los folletos que nos mandan del centenario de nuestra santita…”.

-Julio 2008: M. Teresa de Jesús (MM. CC.DD. Yurimaguas, Perú): “Les agradecemos de todo corazón los folletos que nos envían de la S.D. M. Mª Isabel del Amor Misericordioso, a quien las Hnas. de la Comunidad empezaron a tener especial devoción… En estas líneas quiero aprovechar para encomendar a sus oraciones sobre todo para que sus RR.VV. pidan ante las reliquias de la M. Isabel por nuestra Hna. Rosita… Las encomendaremos a VV.RR. y especialmente para la pronta glorificación de la Madre Isabel”.

-Julio 2008: MM. CC.DD. Yurimaguas (Perú): “Oren por ella (Hna. Rosita) a la M. Isabel”.

-7/9/2008: M. Mª Luisa de Cristo Sacerdote (MM. CC.DD. Villanueva de la Jara): “… recibimos sus bonitos folletos en dibujos y doctrina de M. Isabel, que desde el Cielo nos ayuden”.

-Septiembre 2008: M. Teresa de Jesús (MM. CC.DD. Harissa, Líbano): “… las noticias de la querida M. Isabel nos dan mucha alegría, nos encomendamos mucho a ella. Que todo sea para la gloria de ese Amor Misericordioso que tanto penetró en el corazón de la Madre Isabel”.

-Navidad 2008: M. Teresa de Jesús (MM. CC. DD. Harissa, Líbano): “… recibimos los boletines de la tan querida M. Isabel, deseamos mucho su glorificación, que no alcance su vivir teresiano que ella encarnó en su vida humilde y callada”.

-7/5/2009: MM. CC.DD. Cobán, Guatemala: “… Le suplico poner esta foto en la tumba de nuestra querida santita Madre Isabel, para que ella desde el Cielo nos ayude”.

-2/8/2009: MM. CC.DD. Beas de Segura: “… les agradecemos de corazón tantas delicadezas como tienen con nosotras, enviándonos todo lo concerniente a esas venerables Madres que se nos fueron al Cielo; las dos santas, sin duda, aunque personalmente admiro más a M. Mª Isabel, quizá por conocerla más. ¡Cuánto deseo verla en los altares! Esperemos que pronto llegará ese día”.

-27/10/2009: MM. CC.DD. Caudiel: “… deseamos ver en los altares un alma tan santa”.

-Adviento 2009: MM. CC.DD. Callao, Perú: “… agradecer a la Comunidad por la caridad de enviarnos lo de nuestra querida M. Mª Isabel del Amor Misericordioso. Nos hace mucho provecho a todas, a las profesas, a las novicias y a las aspirantes, a todas llega para leer en su momento oportuno. Por una Hermana que anda mal de salud, la Comunidad hizo una novena fervorosa. Y felizmente, gracias a la intercesión de la Madre, se va superando y muchas otras necesidades las vamos encomendando a ella”.

-Adviento 2009: MM. CC.DD. Harissa, Líbano: “(…) ¿Cómo va el proceso de la Madre? Nos encomendamos a ella”.

-Adviento 2009: MM. CC.DD. Talavera de la Reina, Toledo: “Cuánto bien nos ha hecho todo lo que hemos recibido de M. Mª Isabel…mucho le agradecemos, Madre, cuanto nos envían de M. Isabel. Cuánto bien hacen a la propia Comunidad, a todas las demás y a toda la Iglesia estas vidas tan santas. Nos encomendamos mucho a ella. También nos manda cositas de ella de vez en cuando D. Rafael Palmero, Obispo de ahí”.

-Navidad 2009: MM. CC.DD. S. Calixto, Córdoba: “… de todo corazón les agradecemos su felicitación y el libro tan ideal de la vida tan edificante de la M. Mª Isabel. Es que además irradia algo tan de Dios su sonrisa que sólo con mirarla hace bien. Que Dios se lo pague. ¡Qué grande es el Carmelo que da almas así a la Iglesia!”.

-Navidad 2009: Hna. Mª Inés de la Eucaristía (MM. CC.DD. Villanueva de la Jara): “… ella sé cierto que atiende mi oración”.

-Navidad 2009: MM. CC.DD.: “Ya hemos recibido vuestra felicitación y el boletín de la Sierva de Dios M. Mª Isabel. Son, sin duda, estas personas un gran acicate para la virtud y los valores auténticos, que nos encaminan tras sus pasos a la santidad”.

-Enero 2010: MM. CC.DD. Madrid: “Muy agradecidas por el obsequio de la biografía de la querida M. Isabel, ya vemos que el proceso va adelante, gloria al Señor en sus santos: que muchas almas se beneficien de ello”.

-Hna. Rosa María del S. Corazón (MM. CC.DD. Cuenca): Una extensa carta a modo de testimonio.

-25/1/2010: MM. CC.DD. de Sta. Ana y S. José, Córdoba: “… agradecerles el libro de la M. Mª Isabel que nos ha hecho mucha ilusión. Dios quiera que pronto la veamos en los altares”.

-12/2/2010: MM. CC.DD. del Monasterio Santa Teresa de Jesús, Zaragoza: “Queridas Hnas.: os agradecemos la semblanza de M. Mª Isabel ‘Luz del Evangelio’. Ojalá que el testimonio de su vida siga siendo luz para nuestro mundo. Nos alegra que su causa siga adelante”.

-26/2/2010: MM. CC.DD. Carrión: “…muchísimas gracias por el libro que nos enviaron…nos gusta mucho su vida tan llena de Dios y de amor fraterno. Dios quiera siga adelante su causa, para bien y ejemplo de todos”.

-Navidad 2009: Srta. Mª del Castillo Calatayud (sobrina carnal de la S.D.): “… que el Niño Dios les conceda muchos dones y ayudas al convento y si es su voluntad, que el próximo año avance el proceso de canonización de mi tía, la Madre Isabel”.

-8/2/2010: Pbro. Gustavo Johansson Terry: “Qué acertada la causa de Madre Mª Isabel”.

-4/1/2010: Hna. Isabel (Fraternidad Reparadora de P. Mendizábal, Oropesa) a M. Joaquina Teresa de la Virgen de Orito, MM. CC.DD. Monasterio del Espíritu Santo, Elche: “Dios les pague su felicitación y los folletos de M. Mª Isabel con el testimonio del P. Luis Mª. Es muy bonito y a la vez se deduce que él tuvo relación con la M. Mª Isabel, no solamente en ese momento de gracia (…). Nos parece que la M. Mª Isabel va a ir muy deprisa en su causa. Así lo encomendamos al Corazón de Jesús para bien de la Iglesia…”.

-Febrero 2009: la niña Beatriz Gugel Sáez: “Hola me llamo Beatriz Gugel Sáez y tengo 9 años. Conocí a la M. Mª Isabel porque una vez no me podía dormir, aunque nunca me puedo dormir, pero esa vez sí que por mucho que hiciera no dormía, así que mi madre me dijo que rezara a la M. Mª Isabel, yo le recé para que me ayudara a dormir. Al día siguiente pensé que la M. Mª Isabel me había ayudado a dormir así que le rezaré siempre. Estos deseos lo pidieron mi madre y mi abuela antes de que yo la conociera: una vez me puse muy enferma y me ingresaron en la U.V.I., no sabían lo que tenía y dijeron que me tenían que operar si me ponía más veces enferma, pero gracias a que rezaron por mí a la M. Mª Isabel y no me han operado todavía, no ha hecho ninguna falta. Yo siempre rezo antes de dormir y le rezo a la M. Mª Isabel que me ayude a ser mejor, que me ayude a dormir, que ayude a la gente… y creo que me lo concede. ¡Ah!, soy diabética y siempre llevo a la M. Mª Isabel en mi estuchito, la llevo en foto con un trocito de tela suya, me ayuda mucho. ¡RECEMOS POR LA MADRE MARÍA ISABEL!